DON ROBERTO RENÉ SANCHEZ. Ochenta y tantos años dependiendo de acordarse la fecha en que fué inscrito. Gran conversador y contador de historias, acompañado de una memoria prodigiosa nos sumergió en lo profundo de sus paisajes desbordados de personajes, olores y texturas. Campesino y Caminante, recogió oficios en sus increíbles andanzas.
Su historia se desdibuja en una infancia de campo pobre. Su padre quizás fué ese dueño de una lechería en Rancagua que llegaba a su casa de vez en cuando, su mamita una mujer campesina que le llena los recuerdos de ternura...y su hermano...el Lucho que fué regalado para trabajarle a los amigos de una tía. Tuvo o tiene hijos que en su relato parecieran caminar en un laberinto de circunstancias y de desamores...o simplemente no tuvimos el tiempo de que nos regalara esa historia.
En lo Ulloa, Don René re-crea personajes haciéndolos vivir con sus voces y gestos, los encarna y los reencarna en emociones. Nos prometió más cuentos e historias con esa hambre de los hombres solos o del sabio que transmite su ciencia a nosotros las ignorantes generaciones. Seguramente cuando volvamos nos abrirá la puerta de su casa con esa sonrisa de pícaro, para hacernos correr por esos espacios de realidad inagotables... casi tan eternos como sus inciertos ochenta y tantos años. |